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lunes, 17 de septiembre de 2007

Misterio Azul



Eres el misterio azul de mi cielo
y el rojo encendido de mi infierno.
Tu mirada me regala el infinito anhelo de tus entrañas
y tus pliegues eróticos se graban en la oscuridad de mi mente.

Recorro sigiloso tus valles y montañas,
tus empinados volcanes y la vasta llanura,
que me conduce hasta el monte más profundo;
aquel santuario de placer y de pecado.

Poco te conozco, pero te estoy sintiendo,
sigo en la conquista de aquel mundo escondido.
Suspiro por tener tu aliento y tus caricias,
deseo empinar mi bandera en tu territorio.

Ya sé que puedes exhalar un suspiro o un quejido,
en el momento cuando baje a tus vertientes cálidas,
cuando me incline ante ese tesoro escondido
y me aferre hasta que entregues la vida.

© Apolo

jueves, 13 de septiembre de 2007

Amor de mis Amores



Amor de mis amores,
haré con las primeras letras de tus cartas
un poema de amor y de deseos,
donde se conjuguen tus palabras
con la sintonía de mis desvelos.

Mi cielito...
Pequeño y lejano,
azul de un profundo sueño,
pero tan cerca y tan grande,
que no cabes en mi pecho.

Sí que te amo...
Desde que fluyeron las primeras letras,
desde que tu corazón palpitó con un verso,
desde que anduvimos descalzos por la playa
e inventamos un erótico fundir de nuestras vidas.

Te extraño siempre...
Como se extraña la primera ausencia,
como la noche extraña un sueño,
como las estaciones esperan ansiosas
el regreso de las aves migratorias.

Te quiero...
Completa, radiante, energética,
volando sobre las lagunas,
desatada, libre y con tu propio rumbo,
mirándome, pero mirando al frente tuyo.

Aquí estoy...
Para quererte, para desearte,
para olvidar las penas y ahuyentar fantasmas,
para que al volver la noche
me recuerdes mientras sueñas.

Que crees...
Se me pasó el día sin ti,
pero estabas conmigo, muy profunda,
entre mis neuronas y mis átomos
agazapada y a la vez transparente.

Te sentí toda...
Cuando la brisa me acarició,
en el clímax de un orgasmo,
entre los bucles del ciberespacio
y en el más hondo suspiro de mi soledad.


© Apolo

A tus Años



A tus años se vive en presente,
los minutos y las horas no pasan inadvertidos;
los días no se esperan, se toman de la mano
y se convierten en testigos de la experiencia.

A tus años, el tiempo implacable apremia,
Se acaban los plazos, y el mañana no se espera.
Las imágenes turbulentas de la adolescencia
y los deseos de la primera juventud se hacen reales
o se vuelven quejas de lo que no pudo ser.

Hoy es el mejor tiempo.
Ayer ya pasó y mañana no existe.
Hoy no se mide con minutos, ni con horas o días;
es esa perturbación que sientes cuando estoy
o cuando me tienes ausente.

A tus años me encontraste;
A veces cerca, a veces lejano,
Alborotado, entusiasmado y con estas pasiones;
Erótico, neurótico y hasta espiritual,
Asido igual que tú a la realidad.


© Apolo 

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Tiempo y espacios discordantes


¿Dónde estás que no te encuentro?
¿Acaso entre las rendijas de esta lluvia
o debajo del tardío invierno,
envuelta en estos oscuros nubarrones?

Te imagino en los eróticos mapas de mi mente
y entre las conexiones sutiles de mis neuronas.
Te vas metiendo entre mis hormonas
y serpenteas al compás de mis latidos.

Estás en ti, en tu caparazón infranqueable.
No permites penetrar en tus entrañas,
ni arribar a tus pechos de dulce miel,
ni a tu pasión de sin razones y ataduras.

Te busco en la distancia, simplemente,
Para construir un espacio fractal;
Un lugar feliz entre lo permitido y lo deseado,
Un momento infinitamente real.

Te gozas en perpetuar este vacío inmenso,
un tiempo etéreo, translúcido, desconcertante.
Quizás te abrazas a una bifurcación existencial,
y no trasciendes tus profundas paradojas.

Hoy se ha detenido mi tiempo,
no el tiempo, ni tu tiempo.
Mientras gira la vida frente a mí,
yo estoy anclado, esperándote,
en algún espacio.

© Apolo